Extendida entre los siglos XVIII
hasta finales del siglo XIX, nace a raíz del Racionalismo, la llamada “Narrativa Gótica” que afectó seriamente a la Literatura. En estas narrativas abunda el
suspenso y el terror con detalle truculento que se ambienta en castillos
embrujados, noches tormentosas, fantasmas y otros espectros.
Entre los numerosos autores que
adoptaron este arte, está el norteamericano, Edgar Allan Poe, nacido el 19 de
Enero de 1809. Sus textos se caracterizan por contener variadas escenas de
suspenso, narradas con lujo de detalle, y una de éstas es la conocida obra El
corazón Delator.
Otro de los grandes representantes de éste arte, es el francés Julio Verne de quien poco se conoce su obra El Castillo de los Cárpatos que posee todas las características de la novela gótica. Es considerada una "rara avis" (algo desconocido y raro) y es considerada su única incursión en el género de la novela gótica.
Este es un relato de “terror” que
se basa en un personaje nervioso que describe meticulosamente sus actos,
dejando que sus acciones giren en torno a sus emociones, las cuáles lo llevan a
cometer un asesinato que el mismo va defendiendo a pasar el texto.
Dicho anteriormente, presenta las
características de la literatura gótica en cada palabra, logrando provocar
cierta inquietud e incomodidad en el lector. Los diálogos y pensamientos del
personaje logran ese ambiente íntimo entre el texto y quien lo lea, manteniendo
alerta a cualquier movimiento y acción del personaje.
Sin duda es un texto típico de
Poe, con un relato corto, con un toque
detectivesco que deja siempre con ganas de más.